El recipiente de los amantes

El recipiente de los amantes

Durante las celebraciones de San Valentín del 2025, el pasillo de Letras se llenó de dinámicas y momentos para celebrar el amor y la amistad. La Ñonga aprovechó y realizó una dinámica, la cual llamó La Ñonga enamorada, que constaba de cartas anónimas escritas a mano, que serían entregadas a la persona que el autor pidiese.

El equipo diseñó una actividad contada como una historia, usando la imagen de Afrodita y Eros como los guardianes y proveedores de ese amor que transmitirían las cartas que participaran en la actividad.

De allí, nació el mito de El recipiente de los amantes.

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Cuenta el rumor de los dioses que Afrodita observó con descontento cómo los corazones de su gran ciudad de nacimiento se enfriaban. La pasión y el deseo con el que alguna vez la honraron se habían desvanecido, siendo reemplazados por la indiferencia y la rutina. Decidida a restaurar su influencia y devolver el amor a aquel lugar, encomendó a su hijo, Eros, la tarea de flechar a aquellos cuyas almas debían entrelazarse.

Sin embargo, Eros, aún siendo diestro con el arco y las flechas, comprendió que su misión era demasiado extensa. Miles de almas vagaban por la ciudad, algunas anhelando un amor correspondido, otras sufriendo en silencio por pasiones no confesadas. No podría acertar sin conocer los deseos de cada uno.

Fue entonces cuando recordó a Dédalo, el inventor y artesano, a quien Afrodita había favorecido en el pasado al concederle la admiración de reyes y el respeto de los dioses. Eros descendió hasta la morada del inventor y le pidió que crease un recipiente mágico donde los ciudadanos pudieran depositar sus palabras de amor. Aquel objeto debía ser capaz de transmitir los sentimientos directamente al alado dios.

Dédalo, siempre ingenioso, forjó un recipiente de bronce bruñido, adornado con inscripciones en oro que invocaban a Afrodita. Su interior estaba bendecido con la esencia de los vientos de Céfiro, que llevarían los mensajes hasta el Olimpo. Al colocar una carta en el recipiente, la tinta se volvía luminosa por un instante, señal de que el mensaje había sido recibido por Eros.

El día en que el recipiente fue colocado en el corazón de la ciudad, Eros invocó a los ciudadanos a usarlo, susurrando en sus sueños que aquellos que, con valentía confiaran en su poder, contarían con la oportunidad de encontrar el amor. Desde entonces, los enamorados acudían a él con esperanzas y deseos, y Eros, disparaba sus flechas.

Más tarde, dicho recipiente fue conocido como «El recipiente de los amantes».

Reedición de El recipiente de los amantes

Recopilación de La Ñonga.
La Ñonga enamorada
2025
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